Castillo de Pedraza, Segovia. Vista panorámica de la fachada principal

El castillo de Pedraza y su villa medieval es una población muy bien conservada enclavada a 37 Kms. de Segovia capital. Rodeada de murallas y torres, es uno de los pueblos más bellos de Castilla. Destacamos la única puerta llamada La Cárcel por la que se accede al recinto, la Plaza Mayor soportalada, la Iglesia de San Juan y el Castillo, todo ello con bellos palacios de piedra.

La fortaleza fue construida en el siglo XIII y se reedificó en el siglo XV por García Herrera. A principios del siglo XVI los Duques de Frías, Condestables de Castilla, reformaron el castillo de nuevo, añadiéndole el gran muro defensivo adherido a la torre del homenaje y el muro exterior dotado de cañoneras y un puente levadizo (hoy desaparecido). El castillo cuenta con una imponente torre del homenaje, foso y está rodeado en la mayoría de su perímetro por un precipicio.

En 1926, el pintor Ignacio Zuloaga adquirió el castillo y lo restauró, instalando allí un taller. Los herederos del pintor adaptaron una de las torres para la exposición al público de una parte de la obra del artista.

Castillo de Pedraza, Segovia. Vista panorámica de la fachada principal

El castillo de Pedraza y su villa medieval es una población muy bien conservada enclavada a 37 Kms. de Segovia capital. Rodeada de murallas y torres, es uno de los pueblos más bellos de Castilla. Destacamos la única puerta llamada La Cárcel por la que se accede al recinto, la Plaza Mayor soportalada, la Iglesia de San Juan y el Castillo, todo ello con bellos palacios de piedra.

La fortaleza fue construida en el siglo XIII y se reedificó en el siglo XV por García Herrera. A principios del siglo XVI los Duques de Frías, Condestables de Castilla, reformaron el castillo de nuevo, añadiéndole el gran muro defensivo adherido a la torre del homenaje y el muro exterior dotado de cañoneras y un puente levadizo (hoy desaparecido). El castillo cuenta con una imponente torre del homenaje, foso y está rodeado en la mayoría de su perímetro por un precipicio.

En 1926, el pintor Ignacio Zuloaga adquirió el castillo y lo restauró, instalando allí un taller. Los herederos del pintor adaptaron una de las torres para la exposición al público de una parte de la obra del artista.