El monasterio fue en su origen palacio de recreo de Enrrique IV, quién lo fundó en 1455. Este Monarca lo cedió primero a los Franciscanos, pasando a ser en el reinado de los Reyes Católicos convento de clausura de las Monjas Clarisas.A través de la sacristía se puede visitar el interior del convento en algunas de cuyas salas se ha imstalado un notable Museo, de los más interesantes de la ciudad.