Construida a comienzos del primer tercio del siglo XIII, es una de las más interesantes de la ciudad, cuyo estilo acusa un notable influjo del estilo Burgalés. Como es habitual en el románoco Segoviano, dispone asimismo de pórtico en el lado sur de la iglesia.
Entre otras obras importantes que se conservan en ella, hay que destacar dos magníficas tablas, una de "La Santa Faz", sostenida por dos ángeles, y otra, de excepcional calidad, de "la Virgen con el niño y San Juanito", manierista y de escuela florentina.