Conserva de su antigua estructura románica la torre y dos interesantes ábsides. En el interior de la iglesia y en el menor de sus ásides aparecieron, en el sepulcro de Rodrigo Ibáñez, notables pinturas del siglo XIII.
En el fondo del arcosolio, se representa la ceremonia del sepelio, y sobre el arco, la virgen con el niño, y el alma del difunto transportada por dos ángeles a la gloria. Actualmente es un taller de teatro.