Se asienta en el lugar que ocupó una antigua ermita morisca donde acudía la gente a rezar. Destacan sus preciosas pinturas románicas sólo comparables a las de la Basílica de San Isidoro de León. En el ábside se representa el pantocrátor dentro de una almendra mística, rodeada de los 24 ancianos del Apocalipsis y con los símbolos de los evangelistas. Además guarda una de las imágenes más importantes de segovia, "El Cristo de los Gascones", estatua articulada del siglo XII.