Desde el acueducto por la calle San Fransisco llegamos a la Plaza de Muerte y Vida, seguidamente nos encontramos con el pequeño rincón verde de la Plaza de Santa Eulalia, con una iglesia muy remodelada envuelta por el mejor conjunto conservado de arquitectura civil del XVI. Estaba rodeado por casas de tres pisos con soportales de granito y era el centro de los Linajes Comuneros.