Este Palacio-Castillo fue marco espléndido de transcendentales efemérides tales como: la celebración de las Cortes Generales en varias ocasiones; el memorable momento en que Isabel la Católica salió de su recinto para ser coronada reina de Castilla (1474); las bodas de Felipe II con Ana de Austria (1570), y otras muchas. En 1764 Carlos III destinó el Alcázar a Academia de Artillería. En 1862 un incendio destruyó gran parte del Castillo. Las obras de restauración se terminaron en 1890 y en él se instaló el Archivo General Militar del Reino, que aún permanece.