Emplazado en la confluencia de los ríos Clamores y Eresma, se adapta a la roca sobre la que se eleva, formando más o menos un rectángulo acabado en punta, como la proa de un gran barco. Desde aquí, se observa una estupenda vista de la Iglesia de la Vera Cruz, de la localidad de Zamarramala y del Monasterio del Parral.
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